El trocalitro una vez fue íntimo amigo de David el Gnomo. Jugaron y jugaron. Rieron y rieron. Se mamaron y se mamaron...

...hasta que un día nuestro simpático duendecillo se dió cuenta de las claras tendencias homosexuales del gnomo, y es que ya le parecía extraño que teniendo mujer andara todo el día montando a un zorro...
Avisó a la trocalitro mamá quien, ferviente miembro de la Obra y con tan claras evidencias de la probable mala influencia del ser siete veces más fuerte que tú, decidió hablar con un viejo amigo que concoció en sus tiempos mozos en la montaña, el abuelo de Heidi, para ver si el Trocalitro hacía migas con la nieta del pueblerino. Nuestro simpático duendecillo se sintió muy fastidiado ante el hecho de tener que aguantar por designios matriarcales a una niña tan cursi y repelente...

...pero cuál fue su sorpresa cuando la nieta del amigo de su madre no se trataba de un engendro rural si no que era ¡Heidi Klum!. Una sensación de felicidad recorrióel cuerpo del Trocalitro desde la pandereta hasta el último apéndice de los apéndices de su cuerpo. No obstante, esta época de felicidad no duraría demasiado para nuestro amigo pues no pudo resistir demasiado la tentación, en concreto cuatro días y dos meriendas de bocatas de nocilla con chorizo, y la metió mano a su amiga tras emborracharla brutalmente. El abuelo le descubrió y le puso una denuncia. Perdió el juicio (el legal, el otro nunca lo tuvo) y pasó una larga temporada entre rejas, durante la cual, además de romper relaciones con su progenitora por cerdo, se enganchó a las descargas de manga porno por Internet.

Salió de la cárcel y se unió a un movimiento radical pitufo anti-Gargamel. Allí hizo buenas migas con mucha gente azul y se corrió grandes juergas, comezando así su adicción desmesurada al whisky.

Pronto el trocalitro descubrió que tan sólo había una fémina en toda la comuna y sólo el líder de esa especie de celda tenía derecho a hacerla cositas, por lo que empezó a desarrollar técnicas de espionaje para mirar sin ser visto. Sin embargo pronto se cansó de mirar e intentó tocar otra vez, pero le pilló el Papá Pitufo quien le expulsó automáticamente del grupo acusándole de contrarrevolucionario.